Políticas Públicas de Protección Integral y Educación:
un camino por recorrer
Representaciones... expectativas... alumno esperado que
responda a nuestro ideal de alumno... alumno imaginado vs alumno
real...desencuentros
Es frecuente escuchar comentarios de compañeros de docencia que
expresan que “los chicos/as ya no son lo que eran”, que es “cada vez más
difícil trabajar en las escuelas”, que “las escuelas son depósitos”, que
“delinquen porque son menores y no pueden ir presos” ... Palabras tiradas con
demasiada liviandad pero cargadas de prejuicios. Creo que estas son algunas de las expresiones que más
que hablar del alumnado hablan de quién lo dice y desde dónde lo dice. Vienen de
un colectivo docente que está en crisis, como muchas otras estructuras de la
modernidad...con un enorme desfasaje entre la escuela real y la escuela
imaginada; con una sociedad que cambia pero que en el imaginario docente (desde
su misma formación) con el modelo social a imagen y semejanza del maestro de
1950, aunque se haya avanzado en el aspecto pedagógico...Y es lógico que no se
cumplan las expectativas: no está el niño esperado ni el padre/madre
imaginados, y tampoco la sociedad que reconoce, valoriza y autoriza a sus
educadores.
A raíz de un curso que estoy haciendo, donde nos presentaron diversas frases e imágenes me quedé pensando que a los adultos (docentes,
padres/madres, trabajadores de diversas instituciones) nos es muy difícil no
mirar a la niñez y adolescencia actuales, sin dejar de compararlos con el recuerdo
que se tiene de nuestra propia experiencia como alumno. Y enfatizo “recuerdo”
porque muchas veces el tiempo pasa las experiencias por un tamiz que
reconstruye lo vivido y se lo modifica, a veces idealizándolo.
Si se
quiere comenzar a caminar, es necesario, y casi imprescindible, saber desde
dónde estamos partiendo, desde qué lugar parten nuestras miradas y hacia dónde
vamos a dirigir nuestros pasos.